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Cada vez más, la digitalización se está haciendo un hueco en el sector del gran consumo. Y es que gracias a ella se puede obtener una gran cantidad de información: no solamente podemos espiar a nuestro potencial cliente y ofrecerle productos y servicios que puedan ser de su interés, sino que también pueden permitir optimizar las operaciones, aumentar la eficacia en el servicio a clientes y crear nuevas formas de negocio.

Mejorar la experiencia del cliente. Gracias al Smartphone, las empresas pueden construir servicios y productos que están diseñados, creados y centrados específicamente en el individuo. Los comerciantes pueden obtener enormes ventajas de la información que se produce a través de la interacción del cliente con los objetos conectados y utilizar esa información en pro de la experiencia de marca y también a favor de la empresa. Por ejemplo, usar sensores para rastrear el flujo de clientes dentro de las tiendas, puede ayudar a los gerentes a mejorar la distribución de productos y a desarrollar estrategias de posicionamiento, es decir, colocar los productos con mayor interés de venta en las áreas con mayor tráfico de clientes.

Otras posibilidades para mejorar la experiencia en tienda:

  • Ofrecer pago de productos automático, a partir de un sensor en las puertas de salida o bien de un escáner colocado en el carro de la compra, que evitarían tener que pasar por caja.
  • Colocar en tienda o en el carro de la compra escáneres de códigos de barras para obtener información sobre el precio del producto, su composición o productos relacionados.
  • Espejos inteligentes que permitan que el cliente se pruebe la ropa virtualmente.
  • Robots con pantalla táctil para que el cliente pueda ver la disponibilidad del producto que le interesa.
  • Carros de la compra inteligentes, que ayuden al cliente a guiarse por los pasillos según su lista de la compra digital.
  • Permitir solicitar asistencia al cliente a partir del Smartphone.

Optimizar la cadena de suministro. Las compañías aprovechan la nube, los móviles, el big data y otras tecnologías para mejorar la eficiencia de sus operaciones. Por ejemplo, la tecnología RFID puede mejorar la precisión en el manejo del inventario, y permitir al empleado rastrear los productos a lo largo de la cadena de suministro. Además puede también ser extendida a los clientes, donde los gerentes podrían empezar a ajustar los precios en tiempo real, usando etiquetas inteligentes conectadas a internet y así bajar los precios de productos en promoción o aumentar los que tengan una alta demanda.

Otras posibilidades para optimizar los recursos:

  • Estanterías inteligentes que nos avisan cuando el inventario está bajo.
  • Termómetros inteligentes que indican si una nevera está a una temperatura incorrecta, evitando así la posible pérdida de producto.
  • Sistemas de iluminación automáticos que economizan el gasto de energía.
  • Embalajes inteligentes que controlan que el producto siga fresco o que indican los días restantes para su caducidad.

Las empresas que decidan dar el paso a la tecnología y la interconexión, estarán ganando una importante ventaja en un ambiente tan competitivo como el nuestro. Se posicionarán mejor y más rápido al momento de incrementar los ingresos, reducir los costes y crear una experiencia de marca diferenciadora.